Corría el año 1973 cuando tienen lugar las primeras reclamaciones vecinales por el suministro de agua. Los pozos de Móstoles resultan insuficientes para cubrir las necesidades de una población que pronto alcanza los 150.000 habitantes.
Los locales de la entonces Asociación de Cabezas de Familia Juan XXIII, creada en 1970, son escenario de asambleas en las que se reclaman soluciones al problema y punto de partida de manifestaciones “a capela” (sin permiso). En una de ellas, la presión ciudadana impide que la policía detenga a Félix Aparicio, presidente de la AV y una de las personas más populares de Móstoles.
Las movilizaciones hacen que las autoridades tomen cartas en el asunto y se abra una negociación entre el Ayuntamiento y el Canal de Isabel II que concluye con la cesión de los pozos a la empresa pública en la legislatura del primer alcalde socialista. El 28 de junio de 1982 el vecindario se echa a la calle para celebrar la inauguración de la traída de agua a Móstoles del Canal de Isabel II.