La oposición y las acciones de protesta contra la instalación de centrales térmicas en el sureste regional concitan una significativa unidad de acción: a las AA VV y grupos ecologistas se unen las asociaciones de agricultores y ganaderos, los sindicatos, y a menudo grupos políticos y ayuntamientos.
De las iniciales protestas en 2001 contra la instalación de térmicas en Morata, Fuentidueña y Arganda se pasa en 2003 a la presentación en la Asamblea de Madrid de una Iniciativa Legislativa Popular contra estas instalaciones, en 2005 a movilizaciones unitarias contra las ocho centrales previstas en el sureste regional y en 2007 al rechazo unánime de la Asamblea de Madrid y del Ayuntamiento de Morata.
Las acciones y movilizaciones culminan con un encierro unitario en febrero de 2008 en el Consistorio de Morata y con una multitudinaria concentración en la plaza de la localidad, que tiene lugar el 24 de ese mes. Esta oposición social hace retroceder, por segunda vez, al Gobierno central, que renuncia finalmente a su proyecto de térmica de ciclo combinado en el municipio.